Paco Laguna 


Semblanza de Paco Laguna: Versos de un nazareno de corazón.

Esta entrada de Letras Nazarenas es especial. La historia que vamos a contar nace de los recuerdos y las palabras de Mercedes Rodríguez Rodríguez, hija de Francisco Rodríguez Laguna, el poeta al que muchos conocieron cariñosamente como Paco Laguna.

Francisco Rodríguez Laguna, el poeta del pueblo

Desde hace unos años pertenezco a (A.M.A.L.) María Muñoz Crespillo. Cada semana, en nuestras reuniones, tengo el inmenso honor de recitar los poemas de mi padre, Francisco Rodríguez Laguna. Fue un gran poeta, cariñosamente conocido por todos como Paco Laguna, y hoy quiero compartir con vosotros un retazo de su vida y de su arte.

De los campos de Arahal a los almacenes nazarenos

Mi padre nació en el pueblo sevillano de Arahal en el año 1926. Hijo de padres trabajadores, se crio en la ciudad de Utrera, donde comenzó sus estudios en el Colegio de los Salesianos hasta la edad de diez años. Fue entonces cuando mis abuelos decidieron trasladarse a Dos Hermanas en busca de trabajo, ya que Utrera, al igual que otros municipios de la época, atravesaba una fuerte crisis. A pesar de su corta edad, mi padre empezó pronto a trabajar, primero en un almacén de toneleros y más tarde en uno de aceitunas; siempre nos decía con orgullo que se iba «a donde más ganaba».

Una vocación acunada entre libros y grandes maestros

Desde que tuvo uso de razón, sintió una profunda vocación por la poesía. Sus primeras influencias llegaron a través de la lectura de grandes escritores como Luis Chamizo, José de Espronceda y José María Gabriel y Galán. Más tarde descubrió el Romancero Gitano de Federico García Lorca, autor al que profesaba una admiración absoluta. Al terminar sus largas jornadas en el almacén, dedicaba todo su tiempo libre a devorar los versos de estos maestros.

El salto a los escenarios y el eco del flamenco

Con apenas veinte años, pisó por primera vez un escenario para pronunciar el Pregón de Semana Santa, animado por Antonio Plaza, Salvador Arriba y su querido amigo y profesor, D. Juan Reina. El éxito de aquella primera intervención fue el impulso definitivo que necesitaba para seguir escribiendo.

Poco después, tuvo la oportunidad de recitar en el Cine Español junto a la compañía de Enrique Montoya, en una tarde memorable donde compartieron cartel artistas de la talla de Fernanda y Bernarda de Utrera, Los Canasteros y el genial Gaspar de Utrera.

Su arte no tardó en resonar en Sevilla, concretamente en el Palacio Central, en una gala donde acudieron varios aficionados nazarenos. Allí coincidió con figuras de gran valía como El Gran Realito, los rapsodas Juan José y Agustín Rivero, y el cantaor Raimundo Cuesta, cosechando ovaciones cerradas.

Su trayectoria continuó en el teatro Juan de la Cueva, participando en la gala del Día de la Raza a beneficio de la Guardia Civil. Su talento llamó tanto la atención que la célebre Niña de Antequera quiso incorporarlo a su compañía tras una actuación en Dos Hermanas, un proyecto que mi padre tuvo que rechazar por motivos familiares.

El legado de Juan Talega y la Feria de Dos Hermanas

Años más tarde, la famosa cantaora Carmen Moreno lo contrató como rapsoda y presentador para una gira. Esta vez aceptó entusiasmado, ya que compartía cartel con sus grandes amigos: Eduardo Arahal «El Rere» y Antonio Ramos «El Gran Silverio». Con el tiempo, este grupo de amigos e intelectuales fundaría la Peña Cultural Flamenca «Juan Talega» de Dos Hermanas, siendo mi padre uno de sus orgullosos socios fundadores. Juntos recorrieron numerosos pueblos y ciudades de toda Andalucía sumando éxitos.

Además, su firma se convirtió en un clásico de las letras locales: cada año, cuando se editaba la revista de la Feria de Dos Hermanas, sus poemas nunca faltaban a la cita.

Amor a Dos Hermanas

Yo no soy de Dos Hermanas

pero me siento orgulloso

de haber pisado esta tierra

cuando aún era un mocoso.

En Dos Hermanas he sentido

amor de almas agradecidas,

mis hijas y nietos aquí han nacido

y aquí tengo yo mi vida.

No podéis comprender

lo mucho que yo agradezco

que todos me habéis mirado

mejor que yo lo merezco.

Yo he procurado también

ser para todos leal,

procurando hacer el bien

rechazando la maldad.

Por eso orgulloso creo

y de corazón os digo

que entre vosotros no veo

nadie que sea mi enemigo.

Yo no hago más que canciones

recordando los amores

la paz de nuestros hogares

y la hiel de los dolores.

Un nazareno de corazón

Aunque el destino quiso que no naciera aquí, mi padre se sentía profundamente nazareno. Fruto de ese amor a su tierra de adopción nacieron dos poemarios, el primero se titulaba: "Poesía y cantares", el segundo "Al compás de mis años", unas obras que hoy mantengo vivas recitándolas en la Agrupación Literaria María Muñoz Crespillo.

Mi padre falleció en octubre de 2001, dejando un vacío imborrable en nuestras vidas. Sin embargo, me entregó el mejor de los legados: una pasión eterna por la poesía. Por eso, cada semana sigo recitando sus versos con orgullo, con la firme promesa de que, mientras su voz siga sonando en mis palabras, mi padre nunca será olvidado y lograr así que su memoria y su aportación a la cultura local sigan vivas.

Autora: Loly López Guerrero colaboradora del blog Letras Nazarenas.