AMÉRICO VESPUCCIO
Su primera novela histórica fue publicada en 2014 titulada: María Cerezo la esposa sevillana de Américo Vespucio.
Durante la investigación Loly también descubrió la importancia de los conocimientos astronómicos de Vespucio y su papel a la hora de defender que aquellas tierras exploradas constituían un nuevo continente. Pero todavía tenía un problema: debía escribir aquellos dos capítulos y apenas encontraba información sobre su vida personal.
La casualidad quiso entonces jugar un papel fundamental.
Loly pertenecía al club Señal y Camino y, durante una ruta de senderismo, comentó con su compañera Isabel Pazos las dificultades que estaba teniendo para encontrar documentación. Cerca de ellas caminaba una mujer que participaba por primera vez en una de las rutas.
Una semana después, aquella mujer volvió con un sobre para Loly.
Se trataba de M.ª Luisa Laviana Cuetos, investigadora de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos y doctora en Historia Americanista, que le proporcionó información que contribuiría a impulsar aquella investigación.
Lo que había comenzado como un sencillo ejercicio de dos capítulos para un curso de escritura creativa terminaría convirtiéndose en el origen de María Cerezo. La esposa sevillana de Américo Vespucio.
Durante aquel encuentro, M.ª Luisa Laviana Cuetos entregó a Loly un ejemplar de El testamento de Amerigo Vespucci, obra de Consuelo Varela, publicada en Sevilla en 1986.
Este documento resultó fundamental para continuar con su investigación, ya que en él aparecían los nombres de numerosas personas que posteriormente Loly utilizaría como personajes en su novela.
La colaboración de M.ª Luisa no terminó ahí. Una vez escrita la obra, también se encargó de revisarla para comprobar que no contuviera errores históricos, algo por lo que Loly siempre le ha mostrado un especial agradecimiento.
Lo que inicialmente debía ser únicamente un ejercicio para el curso comenzó entonces a crecer. Loly escribió cinco capítulos y decidió enseñárselos a Teo Palacios. Tras leerlos, el profesor la animó a continuar y le dijo que aquella historia tenía que convertirse en una novela. Y así se hizo con gran éxito.
Poco tiempo después de aquella presentación, Loly conoció a Francesco Paolo Quirico y Juan Francisco Jiménez Moreno, quienes se interesaron por su obra y quisieron traducir la novela al italiano.
Para recibirlos, Loly López Guerrero preparó dos rutas por Sevilla, recorriendo algunos de los lugares vinculados a la vida de ambos y acercando a los visitantes a la ciudad que conocieron sus protagonistas.
La experiencia tuvo tan buena acogida que Loly ha continuado realizando ocasionalmente estas visitas, compartiendo con otras personas los rincones, historias y curiosidades de la Sevilla del siglo XVI.
En este patio mudéjar que pertenecía al Alcázar de Sevilla, Américo Vespucio le enseñaba a sus alumnos a utilizar el astrolabio.




